Documentación Pedro Manuel Arcaya y la crisis de los años 30 Pedro Manuel Arcaya fue Ministro Plenipotenciario de Venezuela en Washington desde 1930 hasta 1936 y desde esa privilegiada posición pudo observar los acontecimientos que caracterizaron la Gran Depresión de los años 30. El 7 de mayo de 1935, el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Pedro ltriago Chacín, solicitó al Dr. Arcaya una "información pormenorizada de la situación económica de los Estados Unidos". Veinte días después, el 27 de mayo, Arcaya respondió al Canciller a través de un largo memorándum titulado "Aspectos de la crisis y su repercusión en la moneda", que hoy nos sirve de testimonio, no solo para ayudarnos entender lo que ocurrió en ese entonces, sino para analizar la crisis que sacude actualmente al sistema bursátil; porque -como veremos en un próximo número de Fuerza Productiva- los actuales vaivenes de la Bolsa de Nueva York no son coyunturales, sino profundamente estructurales. Pedro Manuel Arcaya escribió su Memorándum de 1935, justo cuando los sistemas europeos -el fascismo en Europa Occidental y el comunismo bajo la égida de Stalin- abrigaban la esperanza de que la crisis norteamericana bastaría para confirmar definitivamente la validez de los regímenes totalitarios. Vaya coincidencia ésta, porque actualmente Fidel Castro y sus socios del Foro de Sao Paulo, vaticinan su acceso definitivo al poder en Hispanoamérica, esperanzados en la crisis económica que ven venir en los Estados Unidos (ver Fuarza Productiva, número 7). Valga otra coincidencia, aunque no se haya evidenciado todavía: la crisis norteamericana hizo desplomar los precios de los productos de exportación venezolanos. Para 1929, 100 kilos de café se cotizaban en el mercado de Nueva York a 265 Bs./oro y en 1935 andaban por los 61 bolívares; el precio de 100 kilogramos de cacao en Londres bajó de 122 a 31 Bs./oro; algo semejante sucedió con los precios del crudo. De igual forma ocurrirá en el futuro cercano con nuestras materias primas, que serán afectadas por la crisis venidera norteamericana. Aunque someramente, Arcaya hizo mención en su Memorándum a las obras de infraestructura que emprendió el gobierno de Roosevelt para combatir la recesión (tema que ya hemos abordado en el artículo inmediatamente anterior a éste); explicando que Estados Unidos utilizó intensivamente la figura del crédito interno -que sería pagado posteriormente con el propio desarrollo y la riqueza generados por las obras- y tuvo como meta principal crear empleo, eliminando en lo posible los socorros o dádivas. Seguidamente, citas textuales del documento de Pedro Manuel Arcaya: -El memorándum de Arcaya- «Comenzó la crisis en octubre de 1929, siendo su primera y violenta manifestación una gran baja de los valores de la Bolsa de Nueva York. Siguióse la baja de precio en todos los productos de la agricultura y la industria de ese país, lo cual determinó que muchas empresas dejasen de trabajar y que los agricultores no pudiesen pagar sus deudas, produciéndose las consiguientes quiebras, remates de propiedades, abandonadas luego, y desempleo de multitud de personas». «En 1932 y en fuerza de las circunstancias apuntadas, quebraron muchos bancos. Los depositantes de los demás comenzaron a sacar sus fondos y a pedir la entrega en oro. Los del estado de Michigan no pudieron hacer frente a esa exigencia; y el gobernador, a fin de darles un respiro, declaró feriados cierto número de días siguientes al decreto que a ese efecto dictó. Como todo tiene en este país una publicidad enorme, dicho decreto alarmó a los otros depositantes de dinero en los bancos de toda la República; y los Gobernadores de los demás estados siguieron el ejemplo del de Michigan». «Esa era la situación cuando tomó posesión de la Presidencia de la República, el 4 de marzo de 1933, se señor Franklin D. Roosevelt. Su primera medida, usando las facultades extraordinarias para casos de emergencia que se le habían dado a la Presidencial durante la guerra europea, fue ordenar el cierre general de todos los bancos de la nación, mientras se examinaba cuáles se pondrían en liquidación». «Practicado dicho examen, al cabo de algunos días se abrieron la mayor parte de los bancos, pero muchísimos otros quedaron definitivamente cerrados, perdiendo los depositantes enormes sumas». «Esto contribuyó a acentuar la crisis, así como también la agravaron la definitiva suspensión de sus pagos por parte de las naciones europeas (excepto Finlandia), que debían grandes sumas a los Estados Unidos por operaciones de crédito verificadas de gobierno a gobierno durante la guerra europea, a igual suspensión de pago de amortizaciones y servicio de intereses por parte de casi todas las naciones latinoamericanas (excepto Argentina y Haití y, en cuanto al servicio de intereses, la República Dominicana y, en parte, Panamá) en los cuantiosos empréstitos que habían contraído en Nueva York». «La disminución de las exportaciones americanas y la suspensión de los ingresos apuntados, provenientes del extranjero, determinaron, forzosamente, una baja de cambio en contra del dólar. Sabido es que cuando funciona con normalidad el patrón oro esas oscilaciones se corrigen por medio de la exportación del oro mismo. Este comenzó a salir de los Estados Unidos en grandes cantidades... En consecuencia, se prohibió la circulación y la exportación de monedas de oro y, bajo graves penas, se conminó a todos los que poseyeran existencia de dicho metal y certificados de oro, a presentarlos en la Tesorería, recibiendo en cambio billetes por igual valor nominal...». «Durante algunos meses permaneció este país fuera del patrón oro, esto es, bajo el régimen puramente monetario del papel moneda y demás monedas fiduciarias: plata, níquel, cobre y bronce... Esto duró hasta el 31 de enero de 1934 en que se restableció dicho patrón estabilizándose el dólar en un valor equivalente a 0,5906 de su valor anterior». -Medidas destinadas a conjurar la crisis- «Se dictó una medida... la creación de la Corporación Financiera de Reconstrucción (Reconstruction Finance Corporation) en julio de 1932, con capital de $ 500.000.000, suscrito y enterado por la Tesorería americana, pero con facultad, según leyes posteriores, de emitir, las misma Corporación, obligaciones hasta por $ 3.750.000.000. Fue fundada con el objeto principal de hacer préstamos a los ferrocarriles que estaban a punto de quebrar y a los bancos, compañías de seguros y empresas constructoras. Después se han extendido sus funciones de modo que centraliza actualmente las actividades de varias otras instituciones creadas bajo el gobierno del Presidente Roosevelt». «Al asumir la Presidencia el señor Roosevelt se pusieron en práctica providencias cuyo conjunto se ha denominado "New Deal", esto es, nuevos procedimientos, pues las más de ellas se apartan de la ortodoxia económica que venía prevaleciendo en este país... ». «Se promulgó el 12 de mayo de 1933 la Ley de Socorros Federales de Emergencia (Federal Emergency Relief Act) destinando $ 500.000.000 que se invertirían, por medio una administración especial, en cooperación con los estados, los territorios y el Distrito de Columbia, para socorrer las necesidades y sufrimientos causados por el desempleo y la sequía. La referida suma fue aumentada por la Ley de 15 de febrero de 1934 en $ 950.000.000 más. En junio del propio año se agregaron otros $ 500.000.000. Estas enormes sumas se han gastado: 1. En obras públicas y otros trabajos encaminados especialmente a darle ocupación al pueblo... Aparte de esto, se destinaron por la Ley de 23 de febrero de 1934 $ 40.000.000 para préstamos a los agricultores, a fin de que puedan recoger sus cosechas. Esta suma ha sido aumentada después en cerca de $ 150.000.000... Estos préstamos se hacen al interés del 4% anual... ». «Se ha intentado, para terminar la crisis, un nuevo tremendo esfuerzo. A esto tiende el acuerdo legislativo del 8 de abril último, por el cual se autoriza al Presidente de la República para que erogue $ 4.000.000.000, en adición a los demás fondos ya mandados a erogar anteriormente. Este nuevo desembolso tendrá por objeto la construcción de carreteras, la rehabilitación de las regiones agrícolas, conservación de las aguas, trabajos de irrigación, electrificación rural, ayuda a la construcción de casas, protección a estudiantes, préstamos a los estados, territorios, posesiones americanas y corporaciones públicas, trabajos extraordinarios de sanidad, etcétera. En suma, el Presidente podrá hacer con este dinero lo que mejor le parezca para mejorar la condición del país y remediar la actual miseria, pero el propósito que se tiene en mira es darle trabajo a todas las personas útiles y suprimir en lo posible los socorros o dádivas». |