La Ciencia y la Moral: Motores de la Economía
Extractos del número #2 de la revista Fuerza Productiva

El pasado 12 dejulio, el presidente Hugo Chávez anunció en cadena nacional de radio y televisión una inversión de 570 millardos de bolívares para reactivar la economía nacional, básicamente mediante la creación de empleos a través de obras de construcción. Estos recursos se destinarian a la puesta en marcha de 23 obras englobadas en el plan denominado "Proyectos Especiales I", a ser finalizadas en septiembre, y 80 contempladas en "Proyectos Especiales II", a ser ejecutadas el último trimestre del año.Según Chávez, esta inversión generaría unos417 mil nuevos empleos, de los cuales 237 mil serían directos y 180 mil indirectos; pero sólo 27mil empleos --es decir, el 6%-- se convertirán en permanentes.

Errores conceptuales y directrices equivocadas

Aunque la intención del Gobierno pueda ser loable, adolece de errores conceptuales -ya sean propios, ya sean debido a las directrices del Fondo Monetario internacional y demás organismos multilaterales- que le impiden reactivar la eco-nomía en forma permanente y definitiva, puesto que, en primer lugar, el plan ni siquiera compensa el medio millón de empleos que se han perdi do durante su gestión. En segundo lugar, son obras que muy bien podrían realizarse por medio del capital privado, en lugar de utilizar loslimitados recursos con que cuenta el Estado para la inversión. Y en tercer lugar, se trata básicamente de viviendas y pequeñas obras de vialidad que no generan riquezas por sí mismas, y por ello no redundan en empleos permanentesEn todo caso, las viviendas solamente beneficiarán a quienes habrán de habitarlas, pero ni siquiera tendrán cómo pagarlas luego, a menos que se les proporcionen posibilidades de trabajo permanente. Habría que invertir más bien en obras generadoras de riqueza, dirigidas hacia la "autorreproducción" de la economía, que constituyan en sí mismas una solución definitiva a la crisis y una fuente permanente de empleos.El principal error conceptual de este plan es que busca la generación de trabajo de tipo manual ("mano de obra intensiva"), como lo han hecho anteriores gobiernos o como se ha hecho en Cuba y en la China de Mao Tse Tung, en lugar de crear empleo con uso de tecnología ('capital intensivo"), como se ha implementado con éxitoen los paises desarrollados.

Mano de obra versus capital

El secreto de un plan económico de cualquier gobierno -o de un plan de inversiones de cualquier industria privada- es el énfasis que se dé a la ciencia ya la tecnología.

Existe una relación causal entre la introducción de tecnología avanzada y el aumento significativo del ritmo de crecimiento económico, porque, como ya lo advertia Leibniz en el siglo 17, con el uso de las máquinas "un hombre puede hacer el trabajo de cien".

Antes de definir cuáles son las obras a ejecu-tar para desarrollar una nación, el Gabinete Económico deberia hacerse la pregunta ¿cuánto debe invertirse en capital, particularmente en el desarrollo de bienes de capital con alto contenido tecnológico, y cuánto utilizar directamente en mano de obra?. Igual ocurre con una empresa privada, al decidir entre añadir otro turno para aumentar su producción, duplicar las instalaciones existentes, o renovar la maquinaria, sustituyéndola por otra con tecnología más moderna, que le permita producir el cuádruple en un solo turno, sin que eso signifique desplazamiento de mano de obra (ver recuadro). Por lo general, la respuesta a esta pregunta es una combinación intermedia: para cada país, para cada empresa, según sus características particulares, existe una proporción adecuada entre la inversión en mano de obra y en capital. Pero en todos los casos, sin excepción, debe tomarse la firme decisión de orientar la economía hacia el uso intensivo de bienes de capital con tecnología cada vez más avanzada Sólo una economía de este tipo es "autorreproductiva", No tiene necesidad de que permanentemente se le invierta recursos del Estado para mantenerse funcionando, ella sola se sostiene y crece, porque genera riqueza por sí misma.

En el pasado, con la solvencia que le han proporcionado los petrodólares, Venezuela ha adquirido los bienes de capital necesarios para su desarrollo, cometiendo el error de no desarrollar los propios simultáneamente. Ahora, cuando escasean las divisas extranjeras, estamos obligados, si queremos desarrollarnos como nación, a construir nuestros propios bienes de capital, aunque al principio no alcancemos la misma calidad y precios de los extranjeros De lo contrario estaremos condenados eternamente al subdesarrollo.

El problema del plan de Chávez, y de los gobiernos que lo han precedido, es que invierte casi todo en mano de obra, una pequeña porción en la importación de maquinaria, y cero en el desarrollo de bienes capital. Insistimos en queel error es de carácter ideológico -ya sea propio, ya sea por influencias externas e internas--, por que si el Gobierno tuviese la intención de invertiren bienes de capital y en desarrollo tecnológico, no fundamentaria su discurso económico, en el apoyo a las comunidades', en la "promoción de la micro empresa', yen el crédito a la pequeña y mediana industria'.

La existencia de la pequeña y mediana empresa es indispensable para el desarrollo de una nación, pero un programa económico exitoso debe ser ejecutado por las grandes empresas contratistas, capaces de invertir ingentes recursos en maquinaria y tecnologia; y capaces de reconvertirse rápidamente en empresas fabricantes de bienes de capital. Las pequeñas empresas constituyen un apoyo fundamental para las más grandes, sin las cuales éstas simplemente no podrian operar.

Entonces, un programa exitoso comienza por fortalecer explícitamente a las grandes empresas contratistas de carácter privado.

La tecnología no desplaza la mano de obra.

Pese a lo que comúnmente se cree, la inversión en ciencia y tecnología y, por lo tanto, en maquinas que sustituyan el trabajo manual humano y animal, no desplaza la mano de obra, puesto que la fabricación de máquinas abre nuevas fuentes de empleo, en por lo menos un orden de magnitud superior. Un tractor, por ejemplo, sustituye la labor de cien campesinos que utilicen pico, pala, rastrillo, y hasta bueyes de rastra; pero la construcción y ensamblaje de un tractor abre fuentes de empleo en el sector de fabricación de motores, acero, industria petroquímica (aceites, mangueras, correas, y demás elementos), instrumentos de control, etcétera.

Este fenómeno no se capta adecuadamente en los paises subdesarrollados como el nuestro, porque las máquinas (en este caso los tractores) son generalmente importadas o, a lo sumo,meramente ensambladas nacionalmente. Así que la compra de maquinaria importada desplaza mano de obra de tipo manual en el país (eso es lo que vemos), y genera mano de obra especializada en otros (eso es lo que no vemos).

Si Venezuela tomara la decisión de fabricar su propia maquinaria, la mano de obra desplazada sería mucho menor a la generada en otros sectores, como queda dicho. Evidentemente, al principio no seríamos capaces de competir en precio y en calidad con la maquinaria foránea, pero así han comenzado todos los paises que se han industrializado. Con el paso del tiempo, y si se invierte adecuadamente en el sector ciencia y tecnologia, no tenddamos por qué fabricar maquinan inferior a la extranjera.


El subdesarrollo está en la mente.

No achacamos toda la culpa a Chávez. De hecho, en cuanto a política económica se refiere,en Venezuela no existe ninguna revolución", porque hasta ahora, Chávez no ha hecho sino seguir al pie de la letra las mismas políticas quehan implementado los gobiernos adecos y copeyanos, excepto que él cuenta con bastantemenos recursos y por tanto, de seguir así, el des-enlace será mucho peor. En el pasado, la ceguera de nuestros líderes y las directrices de instituciones como la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo industrial (ONUDI), nos han llevado a desarrollar una economia de bienes de consumo. Y cuando hemos intentado desarrollar nuestra propia industria de bienes de capital o de maquinas herramienta, nos han frenado o saboteado.

Durante los años ochenta, por ejemplo, la ONUDI recomendó un plan de "sustitución de importaciones", basado en la fabricación de partes y piezas de automóviles y de otras máquinas importadas; lo cual hizo de nuestra industria una planta de mero ensamblaje. Explícitamente se opusieron a la fabricación nacional de transformadores, generadores, turbinas, motores, y otros bienes de capital, lo cual habría permitido desarrollar nuestra economía e independizarla del ingreso petrolero.

Del lado capitalista, quizá esta política esté fundamentada en filosofías como las del inglés Bertrand Roussell, quien consideraba que los paises del sur debian mantenerse en el subdesarrollo, a fin de limitarse a suministrar perennemente materia prima a los paises delnorte; o quizá en los planteamientos de Zbigniew Brzezinski, quien dijo: "no toleraremos el surgimiento de un nuevo Japón al sur del Río Grande", o a lo mejor en los de Henry Kissinger, quien, ocupando el cargo de Secretario de Estado de los Estados Unidos, alegaba públicamente que "el desarrollo de las naciones del tercer mundo constituye una amenaza a la Seguridad y Defensa de los Estados Unidos".

En el mundo comunista, Mao Tse lung impuso en China una política de "mano de obra intensiva", oponiéndose explícitamente al desarrollo de la ciencia y la tecnología, y a cualquier otra manifestación avanzada de la cultura universal, y manteniendo en el más abyecto retraso a la economía china, hasta que Viang Tse Ming revirtió el proceso en 1968. Así que, como puede verse, el comunismo y el capitalismo radical han coincidido en algunos aspectos.

Posteriormente, el Fondo Monetario Internacional no ha venido sino a empeorar la situación, puesto que sus recetas se limitan al fenómeno contable de la economía, es decir, a eliminar el déficit fiscal a costa de reducir gastos y aumentar impuestos, sin siquiera molestarse en considerar Ja producción física de bienes. Las terribles consecuencias de estas recetas las hemos visto hasta en países desarrollados como Rusia y Ucrania, sin mencionar los menos desarrollados, como Africa y América Latina.En contraposición a estas ideologias, proponemos un programa económico que tenga por objetivo salir del subdesarrollo, poniendo el énfasis principal en el desarrollo de la ciencia y la tecnologia.

La ciencia como motor del desarrollo.

El prócer y científico norteamericano Benjamin Franklin (1705-1790), a quien dedicamos un artículo en este ejemplar, sabía bien que la ciencia y la tecnología eran los elementos fundamentales para lograr la independencia y el desarrollo económico de los Estados Unidos. En uno desus documentos, titulado 'Propuesta para Pro mover el Conocimiento Util", Franklin explicaba que la investigación y la ciencia 'arrojan luz sobre la naturaleza de las cosas, tienden a aumentar el poder del hombre sobre la materia".

En 1956, cuando la india era todavía una de las naciones más pobres del mundo, Jawaharlal Nehru dijo:Cuando hablamos de planear, tenemos que pensar desde el punto de vista tecnológico, porque es el crecimiento de la ciencia y la tecnología lo que ha permitido al hombre crear riquezas que nadie hubiera soñado jamás. Esto es lo que ha hecho a otros paises ricos y prósperos, y es tan sólo mediante el avance tecnológico, como habremos de crecer y convertirnos en una nación próspera y rica; no hay otro camino.., el hecho es que nuestra pobreza se debe a nuestro atraso en la ciencia y la tecnología, y en la medida que corrijamos ese atraso, crearemos no sólo riquezas sino también empleos».

Pese a los errores cometidos desde entonces, la india ocupa hoy el cuarto lugar mundial por el número de científicos e ingenieros, que trabajan en los mejores institutos científicos del planeta. La india cuenta además con un programa aeroespacial propio, una industria avanzada de generación de potencia, y un sector envidiable de telecomunicaciones, por citar sólo tres aspectos de su desarrollo.

Los adelantos científicos y tecnológicos se transmiten de la manera más eficiente a la sociedad por medio del sector de la producción de máquinas herramienta. Estas máquinas son diseñadas y construidas por empresas cuyos accionistas son generalmente cientificos o ingenieros estrechamente vinculados a la investigación. Mediante el diseño de estas maquinas, los adelantos cientificos se incorporan y se difunden al conjunto de bienes de capital, y de alli al resto de la economía, mejorando la productividad en las empresas productoras de bienes de consumo, lo cual a su vez, por ser producción de riqueza, trae beneficios financieros para toda la economía, incluyendo al sector ciencia y tecnología.

Como puede verse, se trata de un círculo virtuoso, en donde una inversión relativamente pequeña en innovaciones técnicas se amplifica globalmente en la economía al paso más acelerado y con el mayor impacto.

Obras productivas ejecutadas por la empresa privada nacional.

Venezuela tiene la fortuna de contar con una empresa del primer mundo: Petróleos de Venezuela. También cuenta con industrias básicas sólidas que producen hierro y aluminio. Durante los últimos treinta años, han surgido en torno a estas industrias compañías contratistas de alto nivel tecnológico que, entre otras actividades, construyen y reparan máquinas.Muchas de estas empresas fueron fundadas inicialmente por técnicos extranjeros vinculados a la industria petrolera, pero desde fines de los años setenta, han sido profesores, investigadores y profesionales graduados en nuestras propias universidades e institutos, quienes han continuado con su labor, o han fundado empresas propias, extendiendo la tecnología involucrada o aportando genuinos avances cientificos y tecnológicos. Testimonio de este esfuerzo creador son muchas de las compañías pertenecientes a la Cámara Petrolera, la Cámara de la Construcción, la AIMM,Asoquim, Cavecom, etcétera.Su problema es que dependen casi exclusivamente de los contratos petroleros, cuando podrian fácilmente redesplegar parte de su actividad hacia otras áreas, si se les diera el trabajo.

De esta manera, podrían suplir no solamente las necesidades de sus clientes tradicionales, las petroleras, sino las del resto de la economia nacional, haciendo un esfuerzo de reconversión de sus capacidades. Lamentablemente, aunque todavía estamos a tiempo de rectificar, hasta ahora los gobiernos no se han preocupado en utilizar los ingresos petroleros para desarrollar otros sectores de la economía; y, además, las empresas del Estado tienen una preferencia casi enfermiza en contratar lo extranjero, en detrimento del empresariado nacional.

Por estas razones, cuando el mercado petrolero se deprime, o cuando la industria petrolera decide contratar con empresas extranjeras, entonces las contratistas venezolanas se reducen a su misma expresión, o de plano desaparecen.

Contratación nacional en lugar de concesiones.

La política del presidente Chávez es la de otorgar concesiones sobre las obras de cierta envergadura. Hace pocas semanas, por ejemplo, anunció que se construiria la línea de ferrocarril a losva//es del Tuy por e/ régimen de concesiones.
Chávez comete e/ mismo error que han cometido /os gobiernos anteriores, al considerar que el Estado no tiene /a capacidad de financiar ta/es obras y automáticamente otorgar los contratos de construcción a empresas extranjeras que proporcionen la tecnología y el financiamiento.
Para financiar las obras, /as transnacionales proporcionan créditos en moneda extranjera y, debido a la devaluación sistemática del bol/var, se encarece permanentemente e/ servicio de la deuda y, por tanto, aumentan también las tarifas del servicio prestado. De paso, /as concesiones dadas no exigen a las empresas foráneas develar su tecno/ogia. Así que, aparte de quedar endeudada, Venezuela mantiene su nivel de subdesarrollo, puesto que ni desarrolla tecnología propia, ni logra ofrecer buenos precios en los servicios que presta.
Lamentablemente, esta ha sido la historia de nuestro pais. El siglo pasado está lleno de experien- cias de empréstitos y concesiones para construir un ferrocarril que jamás se materializó.
En lugar de contratar transnacionales, proponemos que las obras sean ejecutadas por empresas nacionales que cobren honorarios denominados en bolívares y no en dólares, y que aprovechen la
ganancia obtenida para invertir en el sector ciencia y tecnologia. No en vano contamos con más de un millón de profesionales.
En cuanto al financiamiento, buena parte de las obras -particularmente lo que corresponde a salarios, materia prima, y tecnología intermedia, que se pagan en bolívares y no en dólares- puede ser financiada a través del crédito interno. De esta forma, sólo tendriamos que acudir a las divisas extranjeras para importar maquinaria y tecnologia sofisticada.

Continuará...
Por: Alejandro Peña Esclusa
plv@internet.ve