Publicado en: Noticiero Digital Ahora nos toca a nosotros Muchos venezolanos se sorprendieron cuando Uribe decidió retirar la acusación contra Chávez en la Corte de la Haya; algunos incluso se indignaron, alegando que el Presidente de Colombia “había retrocedido”. Pero visto desde la perspectiva colombiana, Uribe actuó correctamente. Primero, golpeó duramente a las FARC; después, desenmascaró internacionalmente a Chávez y a Correa; y finalmente, logró en tiempo récord que tres países vecinos reestablecieran las relaciones rotas. Resultaría inapropiado –por no decir sinvergüenzura– exigirle a Uribe que, además de defender los intereses de su propio país, resuelva el problema interno de los venezolanos, sacándonos de encima a Chávez. Lo importante no es que Uribe haya “cedido” en la Cumbre de Río, sino que las gravísimas revelaciones extraídas del computador de Raúl Reyes siguen ahí, vigentes e intactas. Corresponde a los venezolanos decidir qué hacer con ellas. Tres de las acusaciones revisten suma gravedad: Primero, Chávez recibió dinero de la narcoguerrilla estando en la cárcel; segundo, ya en el gobierno, le dio 300 millones de dólares a las FARC; y tercero, existe no solamente una estrecha vinculación, sino una permanente coordinación, entre Chávez y esa organización terrorista, que –como sabemos– secuestra, extorsiona y asesina ciudadanos venezolanos. Después de cometer crímenes tan abominables, la pregunta es simple: ¿Esperaremos hasta el 2012 para salir de Chávez o buscaremos un mecanismo alterno para lograr un pronto cambio de gobierno? Ciertamente, acudir al Tribunal Supremo, a la Fiscalía o a la Asamblea Nacional, constituye una pérdida de tiempo, porque estos poderes están secuestrados por el Ejecutivo; pero existen otros caminos democráticos para lograr el mismo objetivo; basados en el Artículo 5 de la Constitución. Pero se requiere que todos los sectores del país se concentren en buscarlos e implementarlos. Colombia se encargó de demostrar al mundo quién es Chávez, ahora nos toca a nosotros ponerlo en su lugar. |